Reserva Los Menhires

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En un escenario de valles y quebradas que relajan los sentidos, los Menhires en El Mollar ya son un clásico elegido por los visitantes. Basta recorrer la Reserva Arqueológica y observar el medio centenar de piedras de más de 2000 años (datan del inicio de la era Cristiana) que llegan a medir hasta tres metros, con un peso de hasta 4 toneladas, para apasionarse con el legado arqueológico de las razas primitivas.


La palabra menhir es de origen celta y significa “piedra larga” aunque sería más pertinente usar el término quechua “huanca” o “wanka”, que se refiere a los indígenas como protectores y propiciadores de los cultivos y el ganado.


Lamentablemente, los menhires fueron trasladados varias veces y eso perjudicó su estudio y protección, ya que no se pudo registrar toda la información necesaria para interpretar su significado. Sin embargo, se dice que para las razas primitivas eran monumentos al culto de la fecundidad.


Fueron hechos en roca metamórfica, con inclusiones de cuarzo y granito en algunos de ellos, materiales que se encuentran en todo el valle. Sorprenden las formas que se representan en los menhires: rostros humanos o animales especialmente felinos, formas geométricas o combinaciones de los distintos tipos. En algunos casos está muy insinuada la forma fálica, en otros menos, y los documentos más antiguos para el área andina los asocian con prácticas propiciatorias de la vida, con el ancestro Huanta y los primeros asentamientos en los valles.


La Reserva se encuentra frente a la Plaza Principal de El Mollar, por lo que llegar hasta el lugar es muy sencillo, se puede hacer en vehículo particular o bien en micros que salen desde la terminal de ómnibus de la capital.