Achilata
Achilata
Originaria de la inmigración italiana que llegó al país en los siglos XIX y XX, la achilata, de “hay gelata”, es un helado de agua caracterizado por su color fucsia y su sabor similar a la frutilla o tutti frutti. Se constituye como un clásico de la gastronomía urbana o callejera tucumana. Tanto grandes como chicos calman la sed en los días calurosos con este postre que se puede consumir en vaso o cucurucho de galleta.
La achilata es un producto tradicional de la venta ambulante, sin embargo también puede conseguirse en algunas heladerías de la provincia que lo incluyen en su lista de sabores.
Su elaboración es muy fácil. Se utiliza hielo molido, colorantes, jugos de fruta y azúcar. Esta simple combinación genera un producto que deleita el paladar de tucumanos y turistas.

