Ingenio La Fronterita
Ingenio La Fronterita
Conozca más sobre este sitio de la Memoria.

Archivo de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos y Justicia de Tucumán.
Con el objetivo de fortalecer la oferta turística de la provincia, el Ente Tucumán Turismo lleva adelante acciones articuladas con la Secretaría de Derechos Humanos a fin de diseñar un circuito histórico que fomente la identificación y visitación de sitios y espacios donde se cometieron o planificaron crímenes de lesa humanidad, tanto durante el Operativo Independencia y la última dictadura cívico-militar (1975-1983) como en otros momentos de nuestra historia.
Estas acciones, que implicaron la incorporación de señalización y soporte digital para brindar información de relevancia, forman parte de las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia que simbolizan el compromiso del Estado democrático para dar a conocer y condenar los crímenes de lesa humanidad, impulsar el juzgamiento de los responsables y reconocer a las víctimas, los sobrevivientes y sus familiares.
En estas intervenciones del espacio público confluyen el acompañamiento y la reparación a las víctimas de la represión ilegal y el impulso a la participación de la comunidad en la construcción de la memoria, a fin de que tales hechos lesivos no vuelvan a ocurrir.
Ingenio La Fronterita
El ingenio La Fronterita fue fundado en la década de 1920 por la familia Minetti en las afueras de Famaillá. Durante 1975, con el inicio del Operativo Independencia, se instaló en el predio del ingenio azucarero la base militar sede de la Fuerza de Tareas “Rayo” y un centro clandestino que continuó activo en la última dictadura cívico-militar en 1976.
La construcción se situaba a unos 300 metros del ingenio Fronterita y estaba bajo responsabilidad directa del comandante de la Subzona 32 dentro del Operativo Independencia. La construcción estaba dividida en dos pequeños cuartos, cada uno de ellos con una puerta de acceso independiente. En uno había una mesada de cemento donde se supone eran torturados los detenidos. Al costado de la puerta había una pequeña ventana de madera.
Los hechos sucedidos en este lugar comenzaron a ser investigados a partir del informe “Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad”. Según el informe, la empresa “creció y durante las dictaduras de Juan Carlos Onganía y la que se instauró en 1976, dos regímenes militares bajo los cuales el ingenio aumentó su producción y multiplicó sus ganancias sobre la base de la persecución gremial y la represión”.
La causa que investiga los hechos que ocurrieron en el ingenio tiene como imputados a ex directivos y administradores de la empresa, acusados de ser cómplices de los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, torturas, abuso sexual, violanción y homicidio en perjuicio de más de 60 personas, en su mayoría trabajadores del ingenio, referentes sindicales y residentes de colonias cercanas al ingenio.
Según la investigación, los empresarios del ingenio cedieron una parte del inmueble para el montaje de un CCD y autorizaron al Ejército a circular libremente para realizar allanamientos y secuestros de personas que luego fueron torturadas y asesinadas. También proveyeron información calificada respecto de trabajadores del ingenio sobre sus posiciones políticas y sindicales.
En septiembre de 2023, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Secretaría de Estado de Derechos Humanos y Justicia de Tucumán llevaron adelante la señalización del ingenio que continúa en funcionamiento. En la intersección de las rutas provinciales 326 y 324 se puede observar un cartel que indica que en la fábrica se cometieron hechos vinculados al terrorismo de Estado.


