Ángela, la guardiana de la cultura de Tafí
Ángela, la guardiana de la cultura de Tafí

Tafí es legado, tradición y cultura viva en cada paso que damos.
Y existe una persona que resguarda todos esos saberes ancestrales: Ángela Romano, hija de pastores de los cerros tafinistos y nieta de un hombre que, desde su más tierna infancia, le inculcó el amor por la agricultura.
En La Casa de Ángela, su emprendimiento ubicado en la zona de Rodeo Grande, cuenta con una ecohuerta orgánica 100 % autosustentable, donde no se utilizan agrotóxicos. Hasta este lugar llegan visitantes de todo el país y del mundo para conocerla y compartir con ella la experiencia de sembrar y cosechar la tierra.
La propuesta consiste en recorrer sus plantaciones y maizales mientras esta extraordinaria anfitriona describe cada uno de los cultivos y las técnicas que emplea. A lo largo del recorrido, invita a los visitantes a percibir los aromas de las distintas plantas y yuyos como los molles, las queñuas y los saucos, al tiempo que comparte sus propiedades medicinales y los conocimientos transmitidos de generación en generación.
Según Ángela, sus plantas crecen gracias a un condimento muy especial: su joi joi. Se trata de un canto tradicional agudo en forma de copla que se utiliza en rituales de las comunidades originarias del valle y que es acompañado por una caja. Las semillas son vida y el canto les da alegría y buenas energías para crecer. Las coplas o joi joi son un rezo, un canto de agradecimiento, que se larga al viento para que este lo transporte en el tiempo y el espacio.
La experiencia permite vivir una jornada colmada de emociones y buena vibra gracias a los relatos y recuerdos de su anfitriona, quien logra transmitir su amor por la tierra, su filosofía de vida y la belleza que encuentra en la simpleza de la naturaleza. Por supuesto, no falta el mate cocido para calentar el espíritu, más aún durante el invierno tafinisto, acompañado por tortillas elaboradas con el trigo de su cosecha.
Ángela se reconoce como la "guardiana" de las semillas criollas que utiliza en su cultivo cotidiano. Gracias a ellas, asegura, pudo criar a sus cinco hijas, preservando un legado que hoy continúa compartiendo con quienes la visitan.
Una mujer distinguida
En 2024, Ángela fue candidata a la distinción que reconoce a las mujeres rurales de la Argentina, en el marco del Primer Foro Internacional de Género y Ruralidad. Ese mismo año, en abril, representó al país en el Encuentro Mundial por la Salud del Pueblo, realizado en Mar del Plata, donde compartió su experiencia junto a representantes de 67 países.


